Fuego.

Ella es fuego y nunca había estado al punto de quemarme, y así sentirme bien con el calor.

Descender al infierno conocer sus profundidades, para que me arrebate el poco pudor.

Pará sentir su lengua encontrándose con la mía, para probar probar cada punto de su olor.

Que desperté sintiendo el aroma tibio de sus labios encima de mi boca como un rumor.

Que me ha robado las palabras que iba decir y las transformó en un arpón.

Dio defrenre en mi pecho y me dejó agonizando , de la forma que solo ella me cure con un beso.

Me tiene a su merced, solté las arma y el escudo, me dejó ante ella desarmado.

He probado el fuego del Infierno aquel que destierro a belcebu, no me apatece el cielo.

Solo su boca que dejó heridas en mi cuello, que su frio no me importa porque parece invierno.

Que eriza la piel y despierta deseos paganos, como el placer de la agonía que muere en llanto.

Al ver el último destello de vida que se cuela entre dedos que sostiene firmemente mi mano.

Llamenlo como quieran pero definitivamente ella es ese fuego de infierno que anhele tanto.

Que desterraron del cielo, y es normal porque nadie pude con tanto encanto.

Le dije ya se lo qués jugar con fuego y me dijo, aun no sabes nada porque todavía no te he quemado.

Y le creo porque no me he quemado aún, y sin embargo ya me siento encadenado.

A sus ojos, su sonrisa, a su forma de curar heridas con el tacto de su humano.

De sus uñas arrancandome la piel, con sus piernas abrazando mi cadera para poder sentir calor.

De su cuerpo exacto con el mio que se funciona en cada gota de calor.

Y al despertar solo quedan pequeños rastros de fuego, que definitivamente me hace pensar que ella es el infierno.

Migajas.

Caminaba entre sombras aún algo tumbado por el resto de alcohol que estaba en el cuerpo, el frío mecia las hojas de los árboles de izquierda a derecha, un espectáculo tan digno de parar a observar, al igual que un volcan en erupción.

Había ganas de no tener ganas, pensaba quien mierda puede trabajar el domingo, aún no me sentía yo, seguía el rumor tibio del alcohol entre mis labios, las ojeras que empezaban hacer mis ojos más pequeños, pensé en el pasado y sonreí, pensé en el presente y mire mis manos, pensé en el futuro y lo único que seguí hacer fue seguir caminando.

La señora estaba frente mío sus labios de gesticulaban de una forma rápida, yo moría de miedo que en cualquier momento la dentadura postiza salga volando y termine de dejarme ciego, me quite los audífonos y se iba alejando la voz que decía “tengo que aprender a volar entre tanta gente de pie, cuidan de mis alas unos gnomos de lata, que de noche nunca ríen”.

¿Quién lo hizo? Repetía la dama, una y otra vez las palabras se subían unas encimas de otras para formar una torre, que el único capaz de derrumbarlo era el viento. La señora camino a la pista con la vista hundida en el horizonte esperando que un auto no acabe con su estrella y la apague. Fue entonces cuando lo vi, me puse lo lentes y dije “jajajaja gente de mierda” la señora cogio el pan y lo tiro entre un pequeño jardín entre las pistas, de esta forma las aves prendieron un mediano vuelo para seguir los restos de migaja y ya no se encontraban en el medio de la pista, como si alguien tiro las migajas ahí para que pase un auto y acabe con la bandada.

La señora camina hacia mi y sonríe, le devuelvo la sonrisa quiero invitarle un cigarro pienso que se lo merece, pero desistió y sigo caminando, las calles se hacen angostas y el cielo ya no está tan alto, y aún existe gente de un hermoso corazón en el mundo, entonces supongo, no fue un día de mierda ¿verdad?

¿Que une a un pueblo?

Siempre escuche la frase “el fútbol, el opio de pueblo” pero en estos tiempos donde es tan difícil encontré una identidad que nos puede unir, ¿la cultura? No lo creo, un país como pero tan diverso con temor puedo decir que no nos une la identidad nacional. Hoy he vuelto a llorar después de mucho tiempo, si bien la última vez fue celebrando con mi tío Manuel la clasificación al mundial hoy volvemos a llorar abrazados, con la gloria que se escapa de las manos. No nos debe importar si la identidad no las da el fútbol, un baile, un plato de comida, hoy cualquier cosa que nos haga sentir un poco más afines a nuestra madre patria importa.En algún momento el gran Adolfo Aristarian productor argentino de películas como Martín Hache y Lugsre Comunes, dijo en unas de sus películas.
“Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras. El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental. ¡La patria es un invento!”Hoy me arriesgo a decir que 3l maestro está equivocado, no recurro cuando fue la última vez que la gente se sintió tan patriota, con esa hermosa camiseta rojiblanca, no recuerdo ver niños tan felices y orgullosos de portar esos colores, hoy hay lágrimas pero también un bello y extraño sentimiento del sentirse orgulloso, de nacer en el país inca. Y si, fue solo un partido de fútbol no hay más, pero alguien puede decirme la última vez que sintió un pueblo tan unido, de alguna otra forma, no creo, no hay.Salí a la calle y me abraze con desconocidos, me decían “ya chibolo no llores, ya paso, me lo decían mientras también lloraban. ¿Que es un pueblo? Si no tiene una sola forma de identificarse con su bandera, nada, y hoy todos nos sentimos orgullosos de algo tan banal como el fútbol que los unió, que nos hizo llorar y nos hizo abrazar al extraño de al lado.Que el sentimiento no muera en un deporte, que maza en la identidad de ser hermanos de una sola nación, que no sea solo un partido de fútbol la necesidad de abrazar a un desconocido, vixa el fútbol, viva cualquier forma de identificación que nos haga sentir un solo pueblo, viva Perú, viva la unión.Hoy habrá solo lágrimas que se ahogan con con un grito ahogado de segubdo gol, hoy solo queda salvar no el fútbol, si no, todo aquello que nos hace sentir que somos parte de un pueblo. Que no sea solo el motivo de un partido para abrazar al hermano de al lado, no celebremos el segundo puesto, celebremos la unión que por fin se da, la que nos hace a todos iguales, porque en este país el que no tiene de inga, lo tiene de mandinga.

Mitad

Me he vuelto una persona tan extraña en los últimos cuatro años, ahora estoy aquí cerca a los veinticuatro. Me siento realmente solo cuando estoy en una reunión o fiesta, viéndome en la obligación de interactuar con otras personas tratando de agradarle o que una conversación fluya, hablando de cusnto cuesta el teléfono, ha que se dedican los padres, en que universidad estudian, donde pasaran las vacaciones de verano, solo asiento y sonrió para no ser mala leche y cuando veo la minúscula oportunidad de escapar lo hago. Lo que busco usualmente es la puerta de atrás, del perdedor, la fácil por donde salen los sueños muertos y las pocas esperanzas que quedan. Ya afuera me siento mejor, pero no pueden faltar cigarrillo y héroes de Bowie, empiezo a fumar mientras deambulo por las grises calles de Lima buscando el último respiro de belleza en una ciudad infestada por contaminación visual, públicidad de condones, alcohol, tipas mostrando el culo, tipos mostrando el abdomen, artículos de belleza. Mi barba tímida de días sin afeitar se asoma y pasó la mano para sentir la piel áspera como si raspa, me paro en la esquina puedo cruzar esta en verde sin embargo me quedo parado, para ver solo como cambia, rojo, verde, amarillo un ritual predecible.

Hace mucho la única forma que encontré de no sentirme solo fue estando conmigo mismo, entendí que ninguna maldita persona me caía mejor que como me caigo yo, soy un tipo de puta madre si, aunque el concepto solo es para mi, hace mucho que deje de preocuparme donde estaré un sábado por la noche, si en un bar, sin con una mujer guapa, si rodeado de amigos. Ahora me conformo si me veo algún día con los chicos y si tomamos un ron mientras hablamos de estupideces en ese parque donde ya distingo cada planta, donde ya reconozco cada árbol con solo pasar mi palma. Y si no los veo también la paso bien, pero se resumen a fumar mientras veo por la ventana aquel árbol enorme, dando bocanadas de humo que se pierden en la inmensidad de la noche, un sábado solo se me da bien solo necesito cigarros alguna cerveza y la ventana, si la maldita ventana que lo que más me recuerda es que tengo la vida prestada, que puedo morir en cualquier momento y soy efímero, que la naturaleza no.

Aprendí a disfrutar de mi compañía cada día, en cada momento, me basta el silencio y alguna buena canción acompañada de ideas que se pierden en la nada, que algunas se vuelven escritas como esta, aunque también están los pensamientos en forma de canción que se transforman en personas y lugares, a veces también toca la puerta del cuarto la nostalgia para hacerme sentir un poco añoranza por la infancia, pero la destierro la nostalgia no me gusta, prefiero la vaga sonrisa de un recuerdo muerto. Hoy ha sido viernes por la noche la gente ha salido ha bailar, ha conocer personas, ha beber, pero hoy he quedado con la mejor persona que haya podido quedar para conversar, yo. Me he reído de las cosas que hice, de las locuras que muy pocas personas saben que he hecho en mi vida, de las veces que llore porque pensé que la vida no fue justa, de las veces que me sentí el gran ganador de una partida, de las personas que se fueron, de las que están y de las que no volverán. Aunque de hecho ahora no tiene sentido seguir escribiendo, esta por acabarse el último cigarrillo lukas esta a los pies durmiendo lo observó y también sonrió, sonrió porque me pregunto como es posible que recuerde que lo recogí de la calle un veintisiete de julio hace ya tres años, y como no puedo acordarme de fechas que también deberían ser importantes, pero en fin, debo fue un buen viernes descubrí que le tengo miedo a pocas cosas, como a la compañía de la gente, acabo con la colilla en la ventana miéntras veo el maldito árbol que me recuerda que voy ha morir en cualquier momento, y el seguirá ahí indiferente al pasar de los años.

Hoy me alegra encontrarme conmigo, mi otra mitad, brindó por ella, pero en silencio no quiero despertar a las aves de aquel árbol, aunque sería justo porque ellas me despiertan cada mañana con su maldito canto.

Puedo decir que me he sentido triste, feliz, alegre, cansado, pero hace mucho que realmente no me siento solo, porque tengo a mi, me encanta y me da miedo, saber que me gusta tanto estar solo, pero definitivamente no cambiaría estas noches solo, por alguna falsa sonrisa.

Figuras vs conceptos

Hace unos días mientras se acababa la cordura que me quedaba en cada bocanada de humo pensé, que es lo que nos motiva y conduce a perder los sentidos por otra persona, sin importar, religión, raza, sexo, etnia. Pensé en todas esas chicas “lindas” que he conocido en mi vida, en un bar, en una reunión, en bus. Todas ellas eran hermosas figuras que contemplar, pero solo eran eso figuras, no eran un concepto. Suelen ser muy bellas al ojo humano cuando caminan arrancan suspiros y la mirada las sigue, como quien ve pasar una estrella fugaz rápida e inalcanzable, pero rara vez ocurre que se te da la oportunidad de conocerlas cuando eso ocurre suelen ser vacías, no pueden sostener una conversación por más de dos minutos que no sea de donde viene su familia, que cuanto les ha costado el mobil, donde han estudiado, luego te preguntan que haces tu. En mi usual respuesta es, solo vivo y ahí es cuando te golpean con una mirada extraña proveniente de sus frías entrañas. No es superior el que puede hablar de poesía, política, economía, arte, cultura,en mi opinión sólo es superior el que se muestra realmente vivo, que muestra ser un lúcido que le duele la vida y entiende el dolor de la lucidez, que puede mirar al cielo y sonreír con la luz de una sonrisa, personas cursis que aún pueden decir te quiero.Por eso me encantan los conceptos, la idea de una mente sin un cuerpo físico que solo tramite ideas y pensamientos, una piel que no puedes tocar, pero si una mente inmensa como el mar, cualquier persona que puede hablarte desde los malditos aliens, hasta la miseria del mundo. Eso es ella un solo concepto, no toco su piel, tampoco jugamos a quien puede más, quien tiene más orgullo solo, nos hacemos el amor con la mente. Voy a citar una frase de la película Martín Hache.”¿En general, dices? De qué sexo sea en realidad me da igual, es lo que menos me importa. Me puede gustar un hombre tanto como una mujer. El placer no está en follar, es igual que con las drogas. A mí no me atrae un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda; bueno, no es que no me atraigan, claro que me atraen: me encantan, pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer, poseer, dominar, admirar… La mente, Hache, yo hago el amor con las mentes. ¡Hay que follarse a las mentes!”.Ese es mi loca idea de un concepto que tengo, la mente que puedes conocer sin el cuerpo que tocar, también digamos que suma esos ojos que al mirarlos parece que te llevan de ida, pero no de vuelta, al país del nunca jamás. Perder la cabeza por un concepto es peligroso, porque cuando te das cuenta no te motivo un cuerpo, si no, una mente que parece que las ideas y pensamientos, son la forma más fácil de enamorar.

¿Con que sueña Lukas?

El horario vuelve a ser el mismo, de esta forma Lukas y yo podemos dedicarles horas masivas al ocio, rascarnos y dormir. Acaba de quedarse dormido en la cama mientras yo escucho “le gustaría que bailaramos usted y yo este vals, aunque debo advertir que no soy un talentoso bailarín” y veo como el techo blanco se mal forma en mi mente, sin la necesidad de un alucinógeno, y la pared parece que se acerca a mi nariz sobo mis ojos y todo esta en su sitio nuevamente.

Miro a Lukas, remojo mis labios con mi lengua y toco la punta de mi nariz también ¿estas durmiendo hijo? Le digo, abre un ojo y me mira como diciendo “no imbecil estoy descansando los ojos” así que sonrió y entiendo que necesita descansar. Ahora sonrió porque me acuerdo de rocío que cuando llama y dice, ¿no estará ese hijo de puta en la cama, no? No mami le digo. Todo cambia cuando ella llega del trabajo y lo ve ahí peludo y con los huevos al aire. ¿Y ese cochino, que hace ahí? Esta durmiendo le digo, ya hijo me dice y se va. Una hora después vuelve a entrar y dice ven hijo vamos para que orines y cague, ya voy ma le digo, tu no huevon, Lukas, el se para meneando el culito y la cola como si entendiese, haciendo mofa de lo que dijo rocío.

En unos minutos debo ir a trabajar lo observó y mueve su patita como pateando, da brincos de rato en rato, yo ya me cambie estoy casi por irme, le he dejado agua y comida, reproduciendo también le deje el álbum la ciudad de los árboles, de mago de oz. Esta atendido y listo pero no pienso hacer el menos ruido para levantarlo, es hora de mi venganza y de que se le suba el muerto a el, dado que en la última vez el no se inmutó ante una posible latente muerte de su amigo humano, pero si tubiera que escoger mañanas, serían estas con Lukas rascandonos y escuchando mago de oz.

Con que silara Lukas con perra, carne y árboles infinitos o tal vez no se le ha subido el muerto, si no el gato.

CUENTO #5 PARTE IV

Amigos y acá la recopilación si recién se enganchan 🙂

https://vidadesprolija.wordpress.com/2019/06/12/cuento-5/

https://vidadesprolija.wordpress.com/2019/06/18/cuento-5-parte-ll/

https://vidadesprolija.wordpress.com/2019/06/23/cuento-5-parte-lll/

Los pobladores de Cospán siempre estaban veinte pasos atrás de Grubbet. Habían llegado a la casa de Roseo Rivera, le faltaba la nariz se encontró también el cadáver de su hijo que nadie lo veía hace mucho, pero definitivamente era el, por el rostro, estaba partido en al mitad. La escena parecía un bello poema de Poe, sangre por todos lados salpicada, los cuyes ya no se montaban unos a otros, parecían en paz y muy cansados. Uno de los vecinos vomito el cordero que había comido, debía de tener un buen estomago quien contemple la escena. Jose Mutey trato de buscar algo, una pista que diga a donde va el pishtaco ahora. Se despidió de todos dijo que la búsqueda seria mejor en mañana con los primeros rayos del sol, que vayan a su casa pero que estén preparados para cualquier cosa que pudiera pasar.

Jose se dirigió con su linterna de queroseno a las montañas subía y parecía que caía, pero no, “Soy un discendiente dil inca carajo, y ningun pishtaco o gringo de mirda va a vinir a mi pueblo hacir lo que quira” Se repetía mientras subía, en algún momento el cerro tuvo un piso llano, olía a kiwicha, cuy, maca, llama, queso y pan serrano. Se divisaba una cueva una luz que salia fuerte de ella, un pequeño hombre se movía mientras tomaba agua ardiente de una cantimplora de barro, chaposo, pequeño, llevaba un chaleco de colores, una camisa blanca, un pantalón negro con algunos huecos, unos yanquis con unas medias de lana muy gruesas, en el fondo de la cuevita había una llama durmiendo al lado de ella leña, que funcionaban de cocina para una olla de barro, olía sopa, si, sopa de cordero, el pequeño hombre repetía una canción en quechua

Urqukunapi wayllar ischupas
para chayaptin sullaykachansi,
chaynam ñuqapas waqallachkani
runapa wasinpi rikuykukuspay
runapa llaqtanpi qawaykukuspay.

-Apu di la misma forma que tu lloras in casa ajena, in pueblo ajeno, ahora tu pueblo te nicesita, tinimos un pishtaco de mirda que esta asesinando a la gente- le dijo Jose haciendo referencia a la canción que entonaba el Apu.

El apu dejo de moverse y tomo un largo trago de agua ardiente que salpicaba en sus rojas mejías, tropezaba en su camisa dejando ver su piel trigueña y dura, a través de las gotas que se fusionaban con su camisa, el Apu que tenia ojos morados se limpio la boca con sus manos, miro muy serio a Jose y soltó una carcajada.

-Tu josi solo vienes cuando hay problemas y te has olvidado di mi, de la pachamama, de rendir tributo a tu tierra qi año a año is más firtil, y te hace prospirar, piro ahora qi no puedes contra algo superior a ti vinis in mi ayuda, tu criis qi is justo-

-Te voy a dar lo qi qiras, piro ayudami a librar al pueblo di isti demonio, apu lindo porfavor papacito-

-¿lo que yo qira?-

-si-

-qiro a Karleta, tu hija minor la qi no mato il gringo, tu aun eres un cholo fuerte y recio, puedes engendrar mas hijos, y yo rizare a la pachamama para que sea así.-

-si ti la doy ¿acabaras con el gringo?-

-si, pero yo no lo acabare siras tu-

El apu tenia coca que chacchaba mientras hablaba con Jose, se la saco de su boca e hizo como una goma verde, le arranco un poco de lana a llama y envolvió la goma, disparali al gringo con eso, la pólvora de tu rifle frotala contra esa goma, di todas formas yo ya li mande un regalo al pishtaco isi, ahora viti, y ya sabes tu hija dibi subir sola si no, pagara toda tu familia il trato qi no cumpliste.

Grubbet estaba escondido en una chacra y la mano se le seguía poniendo toda de una forma negra espeluznante, pero a un paso lento y ceremonioso, decidió pararse y seguir con la búsqueda de los ojos para poder ver a su amada. Sentía que el sentido de la prisa se adueñaba de la situación así que decidió algo simple, que si veía una mujer con ojos verdes simplemente le arrancaría los ojos y volvería rápido donde su amada.

Caminaba por el estrecho pueblecito entre casas de barro, sentía que ya no podía mover su mano izquierda con suerte sentía la yema de los dedos, el dolor empezaba como aguijones de abejas endemoniadas. las mujeres del pueblo en su mayoría tenían ojos de colores. Subio un pequeño risco y parecía que por fin la altura empezaba a causarle estragos en su condición física. Encontró una niña jugando con un perro, Grubbet fue rápido y lo decapito sin que le can pudiera ladrar, ya había visto a la niña a la luna, como reflejaba el verde de sus ojos, la sujeto con sus mano la cabeza, con amor y dulzura, la infante estaba petrificada por la escena de su perro, entonces hundió dos dedos la mano que si podía mover en sus ojos y los arranco, con el cuidado de no dañarlos, la niña soltó un grito agudo que perforo las montañas de los andes peruanos, Grubbet no dudo y con toda su fuerza la partió por la mitad de un hachazo su cuerpo empezo a despegarse dejando finos hilos de sangre, mientras cada lado de su cuerpo caía donde le tocaba. El Apu soltó una lagrima en su cueva y dijo “ista hecho” .

Grubbet empezo a cojear se sentía mal, su brazo estaba negro, no podía moverlo en lo absoluto, estaba por llegar al codo y en un arranque de desesperación se cerceno el brazo, la sangre empezaba a caer en manantiales, robo una antorcha de una casa cerca, empezo a calentar el acero de su hacha para ponérsela en el muñón que le colgaba y así evitar la hemorragia y no morir. estaba perdiendo mucha sangre, pero se sentía fuerte, poderoso un gran y malévolo hijo de perra, logro alejarse de Cospán, estaba por subir el monte hacia la casa de su amada, y ahí lo esperaba Jose Mutay apuntándolo con su escopeta.

Supaypawawa hijo puta ahora si ti mi lo vas a morir.

Seres Espaciales.

Rumbo amazonas y no, no la gran selva sudamericana, si no, una selva de asfalto en la quimera limeña. Con la emoción de conseguir mi mochila de litros, para mi primer viaje como mochilero. Había seleccionado el playlist que me paso un amiga en Spotify, quería nostalgia y una visión luz de las cosas que es lo que más se me apetece en este invierno.

Esta la gente con la cabeza abajo con los móviles los observó un rato luego vuelvo a la ventana a ver los distintos ecosistemas de la vía expresa, lo verde, lo marrón y su inconfundible olor a tiempo.

Un chico alto pero con una mirada extraña, entre una sonrisa amable y cautelosa. Su madre porque no cabe duda que es su madre le agarra las manos, hace que este seguro y ella a pesar de ser mucho más baja que el, lo abraza por atrás. Ahora mismo solo puedo sentir mucha envidia, ese chico debe sentirse en el lugar más seguro de este asqueroso mundo, y hace también que extrañe a mi Rocío.

Es cuando pienso que el verdadero amor el entrañable, el primero y último son las madres. Me he parado a darle el asiento, ella deja que el se siente, le agarra las manos y le sonríe, él habla tímido muy bajito, pero se nota que es muy feliz ahí con su madre.

Esto seres no son humanos no imposible, pero ojo que no cualquiera puede ser llamada madre tampoco, pero la forma en que ella mira a su hijo especial y da entender que para sus ojos siempre será lo más bello de su vida, su hijo.

Un salud por estos seres de otro planeta que son capaces de dar realmente un amor infinito.

Silbido.

Regresaba a casa almorzar con ese apetito tan voraz que me caracteriza. Estos días he estado sumergido, idiotizado, hipnotizado con Wizards United, el juego que emula a Pokemon Go, pero con una temática de Harry Potter. No he podido entonces emplear tiempo a la actividad que mas me da placer, observar, estos días con la mirada fija en el celular tratando de salvar el mundo mágico, por suerte uno de esos días no llevaba los audífonos puestos, estaba esperando que la luz del semáforo cambie, puedo estar mentalmente inestable, pero el semáforo es el semáforo. Entonces lo escuche fiu, fiuuu fiuu, fiuu, fiuu. Me dije aguanta yo me se esa canción, estaban silbando buscaba quien era, quien daba voz al viento, hasta que lo vi atrás mio pequeño y cabezón, me recordó a mi en las tribulentas épocas escolares, la camisa afuera, el pantalón lleno de polvo, los zapatos queriendo salir disparados. Le puso mas tonada a su silbido y yo empece “Yo que nací con Videla, yo que nací sin poder, yo que luché por la libertad y nunca la pude tener, yo que viví entre fachistas, Yo que morí en el altar, yo que crecí con los que estaban bien, pero a la noche estaba todo mal” Mientras me sentía mas ligero y movía la cabeza como esos muñecos de cuerpo pequeño y cabeza de resorte, el chiquillo me vio podía leer muy clara su mirada que era “oe tio que tienes”, no lo puedo juzgar cuando también tenia quince años la gente de veintitrés me parecía muy adulta.

Lo vi alejarse al flaco y sonreí pensé que la juventud aun no este del todo jodida, si aun existen algunos que escuchen a Charly, Soda, Spinetta. Mi memoria no logra asociar el recuerdo de algún chico o chica silbando, creo se ha vuelto algo no común en estos tiempos donde nadie camina ya haciendo ese sonido agudo. Tengo un recuerdo mio silbando Peperina de Seru Girán por Alfonso Ugarte, en el caótico centro de lima mientras esperaba el bus que me lleve a la Mirones para yo poder ver a mi abuela, yo silbaba de lo mas feliz imaginando la canción “Quiero contarles una buena historia, la de una chica que vivió la euforia de ser parte del rock, tomando te de peperina, tipicamente mente pueblerina, no tenia huevos para la oficina, subterraneo lugar de rutinaria ideología” Yo estaba en lo mio, no recuerdo hace cuanto fue así que no puedo asociar pensamientos de tristeza o felicidad para cocerlos a ese momento, solo recuerdo estar pasándola bien. Llevaba los auriculares puestos y llegaba el coro todo se iba a descontrolar, hasta que una mano me toco el hombro. La barba esa que deja notar la experiencia blanquisima, el bigote de la misma forma, un cabello largo entre blanco y plomo, una sonrisa tan blanca como yo la quisiera. Hey sobrino nunca pierdas esa costumbre el silbido es algo muy hermoso, entona la ciudad disfrazando el sonido como el cantar de un pájaro, los chicos ya no lo hacen se dedican a escuchar nada más, ya nadie quiere silbar, sentencio el viejo que mas parecía Pochi Marambio, el cantante de aquella iconica banda de reggae peruano, Tierra Sur, pero no, no lo era. No me dio tiempo a decirle algo, se alejo y empezo a silbar.

Muchos años después de este episodio me siento en la misma situación, parece que ya nadie le da sonido a la ciudad más que las aves, y que nosotros ya no hacemos el intento tampoco, el chiquillo cabezón acaba de cruzar la pista, yo me quede parado pensando en el viejo canoso, en Pochi, en Soda, el flaco Spinetta, en toda esa constelación de buena música, desde lejos lo miro y digo, no dejes de silbar flaco.

CUENTO #5 PARTE lll

Amigos ahí les dejos los enlaces anteriores por si recién se enganchan con la historia, espero les guste 🙂

https://vidadesprolija.wordpress.com/2019/06/18/cuento-5-parte-ll/

https://vidadesprolija.wordpress.com/2019/06/12/cuento-5/

Cospán era un pueblo alejado de cajamarca, nada solía interrumpir su paz y sosiego, hasta que llego el “pishtaco”, así nombraron a Grubbet luego de que encontraran el pobre cuerpo de Justiniana decapitado, el vecino Clemencio quien fue quien recibió el golpe decía que el pishtaco lo había golpeado para luego arrebatarle la vida la pobre joven.

La palabra venia del quechua, pishtay (decapitar, degollar o cortar en tiras)
Según Tauro del Pino en su diccionario enciclopédico del Perú se trataría de un bandolero – frecuentemente un extranjero blanco – cuya ocupación es la de asaltar mujeres u hombres solitarios. Principalmente, el pishtaco degolla a sus víctimas para sacarles la grasa y venderla, así como comer su carne en forma de chicharrones. O bien las entierra, a veces con vida, para fecundar la tierra o dar solidez a las construcciones.

Mientras el dueño del bar, alcalde del pueblito y padre de Justiniana, Jose Mutey, escuchaba atento todos los detalles que contaba el pobre Clemencio mientras lloraba, estaba calmado parecía que su hija no murió su calma era implacable, alzo la vista y con la voz fuerte dijo

-Vamos a matar isi gringo de mierda, antes qui acabe con la vida de alguin más, ¡VAMOS POR LAS ANTORCHAS CARAJO!-

Los pobladores agarraron antorchas y Jose, saco su vieja escopeta de pólvora iba matar al pishtaco, cuesto lo que le cueste.

Grubbet deambulaba por el pueblo con la capucha puesta buscando algún indicio de donde encontrar el siguiente sentido para su amada, sin que pudiera notar la sangre empezó a gotear del bolso donde llevaba las orejas y hacia un ruido de tin, tin, tin. Cada gota dejaba un rastro. No recordaba que le gustara el agua ardiente, pero la botella que había sacado del bar estaba reposando en su estomago, la fragancia que emana de su cuerpo olía a muerte y locura. Camino una hora mas porque se alejo del pueblo para descansar un momento en una chacra, logro dormir una hora, el cielo de la sierra peruana es un espectáculo inigualable, las estrellas parecen que juegan a las tocadas se mueven una detrás de otra, la luna como una madre protectora esta mas arriba de ellas viendo a sus pequeñas moverse, pidió un deseo al ver la misma estrella moverse tres veces, “un caldo de mote para este frió de mierda, por favor.” Logro observar a la turba buscándolo por lo que empezó a tomar menos riesgos y eligió cautela, solo se movía por la parte trasera de las casas. Olio como a cordero, papas y caldo, se movió por el olor y en una choza vio una anciana preparando la mesa para uno. Se atrevió a tocar la puerta se quito el capuchón, dejo ver sus ojos color mar, y su barba de fuego..

-Buenas noches señora me dirijo a Cascas y unos bandoleros me quitaron mis cosas en el camino, iba hacer un estudio sobre el terreno, me han despojado de mis pertenencias, pasaba por acá y el olor me cautivo, quería saber si era tan generosa de ayudarme con un plato de comida para recobrar las fuerzas que necesito, para llegar a mis destino.-

-Ustid no es de aca ¿verdad jovin?-

-no bella dama soy de lima-

-Choros di mierda ya ni en el camino uno ista siguro, pase joven, pase-

La casa era muy pequeña la cama estaba al lado de unos troncos que servian de cocina, había una olla de barro con lo que parecía caldo de cabeza de cordero, un plato típico de cajamarca para las épocas frías. habían cuyes a un lado corriendo libres, jugando y cogiendo, el bello espectáculo de la naturaleza. Un corderito mediano y una llama algo mas grande estaban en la cama dándose calor, una pequeña radio a pilas dejaba sonar mas huayno pero un poco mas alegre, no habian sillas solo una manta con colores del tahuantinsuyo que hacia de mesa.

-Va a disculpar la piquiñes joven, pero solo me qidaba un cordero mayor para la sopita pa il frio.-

-No mami, muchas gracias esto esta delicioso, ¿como te llamas?, ¿tienes hijos?-

-Mi lo Roseo, si vivo sola aca il mal agradicido de mi wawa se fue a la lima, a seguir un sueño de vir la capital.-

-¿como se llama su hijo?-

-Juancito se llamaba si llamaba qi sira de el-

-¿siempre a cocinado así de rico?-

-disdi qi la mimoria no me lo falla, solo e tinido que oler los ingridintis para qi la comida mi salga riquitisma joven, ¿como si lo llama usted de por cierto?

Grubbet agacho la vista y su cabello hizo de sombra en sus ojos una risa tan malvada que parecía el mismo supaypawawa(hijo del diablo), se lanzo sobre la pobre Roseo inicio una estrangulación la cual produjo que su piel morena, cambiara rápidamente a un azul pálido, mientras sonreía y le decía, ya te cagaste vieja de mierda, la presión fue tanto que sus manos aplastaron la garganta de la anciana, separandola de su cuerpo y la sangre empezó a salir disparada como manguera de bombero, no había tiempo coger un cuchillo así que Grubbet poso las yemas de sus dedos sobre sus pálidos cachetes arrancando gran parte de sus pómulos y de su nariz. Acerco esa parte de piel que colgaba como una prótesis e inhalo profundamente, parecía que esnifaba cocaína, abrió mucho los ojos como si una sustancia alucinógena hubiera entrado en su cuerpo, sintió demasiados olores en esa nariz, no podía ser eso posible pensaba, esto sin lugar a duda era mejor que las orejas de Justiniana.

La puerta empezó a retumbar, mami soy yo juancito, decía una voz, nuestro pishtaco desenfundo el hacha, y abrió la puerta cuando el joven de metro y medio entro su cuerpo dejo ser metro y medio para ser setenta y cinco, setenta y cinco, Grubbet lo partió en dos de un hachazo sin darle tiempo a que reaccione o se mueva, el cuerpo del joven aun se movía en el suelo parecía que intentaba reunirse con su cuerpo. Al ver este intento empezó a descuartizar el cuerpo, sintiendo un grandioso libido cuando el acero crujía contra los huesos y explotaba la sangre salpicando a los cuyes, hizo lo mismo con las piernas y la cabeza, hasta que el cuerpo dejo de moverse, el pequeño cuarto estaba inundado de rojo. Junto los restos de la madre y el hijo y los metió a la olla, ambos ya descuartizados, la sangre danzaba en el aire mezclándose con olor a queso y chacra, los animales seguían indiferentes, sus corazones puros no entendían al parecer que la vida su amada ama había sido tomada por el pishtaco.

Grubbet salio de la casa, pero esta vez si tuvo que coger ropa porque su capa estaba llena de sangre al igual que las botas, encontró un mantel como el de la comida que lo uso de capa y siguió su camino descalzo. busco un cuarto otra chacra mas alejada para poder descansar, mato tres personas en una noche se sentía exhausto. No había tocado ningún animal de la casa, sentía un entero respeto por los animales y lo que significaban, el tenia un perro llamado Kalus en su casa un enorme rottweiler blanco.

Se acomodo con unas llamas y vicuñas para mantenerse caliente en la noche, la chacra estaba afuera de cospán, sabia que los pobladores no lo buscarían ahí, antes de dormir noto que su mano se estaba poniendo negra desde la punta de los dedos, hasta donde empezaba la palma de sus manos, no le dio mayor importancia, pensó que debía ser el frio, ya faltaba solo un órgano para poder ver a su amada nada podía salir mal.

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