¿Y tu, tienes un pajaro azul?

Hay un pajaro azul en mi corazón que quiere salir, pero soy duro con el, le digo quedate ahí adentro, no voy a permitir que nadie te vea.

Hay un pajaro azul en mi corazón que quiere salir, pero le hecho whisky encima y me trago el humo de los cigarrillos, y las putas y los camareros y los independientes de ultramarinos nunca se dan cuenta.

Hay un 0ajaro azul en mi corazón que quiere salir, pero soy duro con el, le digo quedate ahí abajo, ¿es que quieres meterme en un lio?, ¿es que quieres mis obras? ¿Es que quieres que se hundan las ventas de mis libros en Europa?

Hay un pajaro azul en mi corazón que quiere salir, pero soy demasiado listo, solo lo dejo salir a veces por la noche cuando todo el mundo duerme. Le digo ya se que estas ahí, no te pongas triste. Luego lo vuelvo a introducir y el canta un poquito ahí dentro, no lo he dejado morir del todo y dormimos juntos así. Con nuestro pacto secreto y es tan tierno como para hacer llorar a un hombre, pero yo no lloro, ¿lloras tu?

Hace mucho quería dedicarle una entrada a Bukowski, el último escritor maldito. Después de leer una y otra vez este pequeño relato, poema o llamalo como quieras, me pregunto, ¿tienes un pajaro azul? Es acaso el pajaro azul el destello de cordura que nos impide vivir una vida de forma orate, o es tal vez el rastro de humanidad que queremos alejar del mundo, para no ser dañados.

Todo esto está abierto a la interpretación, todos tenemos. Un pajaro azul, nos hace amar, querer, odiar, olvidar, perdonar, pero como Bukowski lo mejor es mantenerlo encerrado, para que nadie vea lo más íntimo de nosotros.

Ojalá sea lomo saltado.

Estoy llegando Alfonso Ugarte. Bajo del bus la primera vista panorámica es de la casa del apra, tendiendo homenaje al último gran marti peruano. De política no hablaré, pero si que estoy en uno de los países más ridículos de habla hispana. Empiezo a caminar por esas calles con olor a orín y rastros de mierda por el suelo. Una señora ganándose la vida pesando a las personas por veinte céntimos, un tipo sin polo, zapatilla y dormido bajo una amable sombra, durmiendo, pero la gente lo mira con odio y reselo como a un delincuente. Hay un espejo grande y me veo, con un cigarro en la mano a la una y media de la tarde, con el sol acariciando mi cuello, unas ojeras enormes, y mi vista perdida buscando un camino, esbozo una sonrisa de ganador para engañar a mis demonios. Sigo, unos venezolanos pidiendo ayuda acaban de llegar, podría darles lo que me queda pero quiero seguir fumando, para así llenarme de humo y no recuerdos.

Volteo y la misma señora la del peso estaba juntando agua para darle a las plantas, que son azotadas por el sol limeño. Va ser lo más bello que veré hoy no tengo duda. Ella puede estar en la mierda, pero aún así siente empata hacia las plantas magníficamente hermoso. Y el tipo durmiendo en suelo, si el, porque no podemos pensar que los tatuajes es su familia que perdió, que está ahí en la miseria porque no es capaz de recuperarse de la pena por los suyos, alguien les da un taper de comida a nuestros hermanos venezolanos, sonríen y las lágrimas esquian por las mejías.

Si, lima es una ciudad de mierda, pero es bella, ahí donde nadie ve lo hermoso se esconde al ojo humano para revelarse a los del alma. Los que me dicen que lima es hermosa deben ser aquellos que viven en la cima viendo a todos como hormigas. “lo esencial es invisible a los ojos” lo dijo el principio si quieres ver algo en hermoso en esta quimera solo te podre decir, miralo con el alma.

Estoy por llegar donde la abuela se que me espera un banquete. No tengo hambre estos días pero debo comer, ojalá sea lomo saltado.

Cómo volver a escribir.

¿Alguna vez intentaron volver a su antigua casa? Y no pudieron porque la nostalgia se coló por los poros de la piel, para abrir heridas que creías suturadas por el tiempo. Bueno este blog es eso para mí.

El setenta por ciento de las entradas hablan de ella o la nombran, me da miedo ya pronunciar su nombre, y que aparezca en frente mío y el resultado seguirá siendo el mismo. La trato de imaginar pero solo la logro ver avanzando por un pasadizo largo, mientras se marcha, detrás de ella las luces mueren como una película de terror, solo escucho mi respiración, tambaleándose, quebrandose. Se fue y se llevó todo o casi todo, solo me dejó las ganas de meterme ese revólver en forma de cigarrillo a la boca y aspirar el humo como una bala, exhalarlo como sentir que se va perdiendo lo poco que queda de mi alma. Estoy buscando creo calmar mi estúpida ansiedad como solo ella podía, tampoco recuerdo la última vez que empecé a fumar compulsivamente. Estado viendo cuando te conectas a Whatsapp e imagino que sale arriba de tu foto donde sales con esa blusa hermosa, mirando el espejo con el celular cogido por las dos manos, como me gustaba que cogias el corazón, y pienso que sale “escribiendo” pero descuida se que no lo harás, y de eso me encargo yo todas las noches.

Tengo empacado y el telescopio para tu cumpleaños faltan pocos días, se que no leerás esto así que la sorpresa no se arruinará. Así espero que sigas viendo la luna que tanto amas, y sonrisas de vez en cuando pensando en mí, cuando gritaba por la calle dolo para hacerte reír, cuando hacía idioteces para que estés alegre, y cuando te miraba de esa forma para intimidarte. Dejaste la valla muy alta hasta las estrellas, pero nadie puede llegar a la luna y eso eres tú, solo tú brillas como ella.

La ciudad se ha vuelto más lenta y violenta desde que dijiste que todo debía quedar acá, no fuimos nada, y también fuimos todo. Decías que no que no podías sentir, pero alguna vez me dijiste ebria que me querías y los ebrios, usualmente buscan el valor en alcohol para decir lo que no pueden en sobriedad, buscan fuerzas para romper muros que rodean el corazón por batallas desgastadas de besos y abrazos donde todos salen heridos. Volví ir a ese parque en barranco donde me enseñaste a ver el mar, dónde la luna bailaban con el en perfecta sintonía, también fui aquel donde tiramos el globo de cantoya al aire y pedí mi deseo, que algún día fueras mía.

Es difícil pensar que podría hacer una entrada de algo que no seas tú, cómo les puedo explicar, veamos, alguna vez han sentido esa sensación de ser libres, sin rejas, sin celos, sin un no vayas a tomar con tus amigos, bueno eso era ella libertad, y yo que pase tantos años por distintas cárceles aún no estaba preparado supongo para algo de tal magnitud. La sonrisa no se dibuja y es que tu dedo que era el pincel ya no está, la seriedad se ha dibujado en mí como una máscara que no sale. Trato de ocuparme pero en el primer descuido ahí estás tú, otra vez, pequeña con tus ojos enormes, tu cabello perfectamente liso, se que voy a estar bien, lo sé, pero es difícil sabes. Estoy a un paso de ser shernobil y que ninguna se pueda acercar a mi, porque las alejó, porque no son tus ojos, no huelen a ti, o si tan solo una maldita vez me dijeran, “¿has visto la luna está hermosa no?” Creo que tal vez podría, pero seguiría sin ser tú.

No sabía que escribir que no fuera ella, que el blog en realidad es ella no yo, que las palabras de los que creemos escribir no son nuestras, si no prestadas que nos da alguien, que nos regala un momento ahora no tengo palabras solo miradas al vacío, piel rota, labios intactos, y cigarros.

Así que no se con que tanta frecuencia pueda hacer esto, quizás pueda volver hacerlo cuando te vuelvas el mejor recuerdo de todos, fuimos todo y fuimos nada, fuimos libertad y fuimos amor, fuimos miedos y a veces sin ganas, pero como dijiste quizá no era el momento de abrazar el amor y darse de cara contra el.

Hermosas mentiras.

Mientras regreso del trabajo un domingo trato de prestarle el menos interés a las personas, solo pongo los audífonos suena Héroes de Bowie. En el carro veo por la ventana como la vida pasa de prisa. El bus va a una velocidad rápida, el chófer parece que compite contra otro fantasma, pienso en la canción “yo podría ser un rey y tú podrías ser mi reina* mecánicamente se me viene a la mente esa frase de las ventajas de ser invisible, “tenemos el amor que creemos merecer” mientras pierdo mi vista por la ventana, viendo como la ciudad se vuelve solo rápidos destellos de luces, la entrada del maldito celular está mal, y mientras trato de arreglarlo escucho en el asiento de enfrente, ¿ Mami tú hasta cuándo vas a vivir? Viviré para siempre y te protegeré con mi vida, le responde a su hijo, en ese momento la vida se detiene y las canciones toman forma de personas, de recuerdos, nostalgia y una estúpida y triste sonrisa va tomando forma en mi rostro, cómo le dices a un pequeño niño que su madre no estará para siempre.

Entiendo que hay mentiras muy hermosas, mentiras que valen más que mil verdades, solemos mentir usualmente para escapar de una situación incómoda, tratar de no embarrarnos por nuestros errores, pero también existen mentiras hermosas como, voy a estar bien no te preocupes, siempre estaré para ti hijo, o el famoso yo ya comí come tú, personas entrando a salas de operación diciendo, nos vemos a la salida, ¿Vale? Muchas veces la verdad se disfraza mejor de mentira no por no herir, si no por maquillarla de esperanza, en ese momento pienso en las mentiras que en algún momento dije y que creo que pocas han sido hermosas.

Al bajar del bus veo que la madre sonríe, hace mimos y demuestra para mi humilde opinión, el amor tan puro y bello como solo lo animales y los padres saben, no todos, pero la mayoría si. Busco una canción para el momento, me puse algo sentimentalon. Pensé que cuando tenga mis hijos les cantaría antes de dormir “you are my sunshine my only sunshine, you make my happy when the sky Is grey, you never know dear, how much i love you, please dont take my sunshine away” y vuelvo a pensar en las mentiras, en las bellas claro, esas que disfrazan la desesperanza de fe y la pena de alegría.

Desastres naturales.

Ella era todo aquello que podía arrasar con la humanidad, vida, muerto, amor, esperanza, desconsuelo, fé, etc.

Su cuerpo era el peor tsunami, podía llenar todo de agua, a mí me dejó lleno, rebosante de ella, unas cuantas.

Cuando me abrazaba sentía un movimiento telúrico dentro mío, hacia que las placas de mi cuerpo se acomoden.

Cuando estaba cerca ella y sentía su respiración, podía sentir la tempestad un huracán y la calma que daba, después de aspirar su aire.

Las veces que sus manos recorrían mi cuerpo se tía que ardía, como si estuviera de pie frente a un volcán, la sensación de calor era indescriptible.

Cuando nos besábamos mi cuerpo se erizaba, todo en mí se erizaba, era una corriente eléctrica majestuosa, como si un rayo me diera en la cabeza y me volviera a la vida después de jugar con la muerte.

La forma en que bailaba, así podía entender como iniciaban los incendios forestales, como es que la pasión se lleva todo a su paso y solo deja restos de fuego, que cuelgan de camas que se consumen, para dejar un rumor egoísta de humo a su paso.

No había forma de que esta mujer no sea la madre naturaleza, porque lo que puede causar a los sentidos humanos, y no les hablo de su mirada, porque sería caer un agujero negro, que te atrapa, consume, del que no hay escapatoria, unos ojos negros donde solo te hundes y nunca encuentras la salida, los ojos que me atrapan, y me vuelven loco.

¿Dónde estaba Goliath y las gárgolas?

Recuerdan ese dibujo de aquellas gárgolas que por las noches cobraban vida, para luchar contra sus enemigos y cuidar Norte Dam. Estaba leyendo un artículo que decía que las gárgolas fueron retiradas para un mantenimiento de rutina, llámalo coincidencia o qué sé yo. Cuentan las leyendas que estos seres eran los encargados de velar por la protección del templo.

Una de mis bandas favoritas de metal folklórico. Mago de Oz, en una de sus canciones dice “la única iglesia que brilla es la que arde” totalmente desacuerdo debemos siempre respetar ideologías, formas de pensar y credos. He visto tantos comentarios desatinados en redes sociales, haciendo mofa de esta tragedia, relacionandola principalmente con la iglesia católica. No se ha perdido una iglesia, lo que de ha perdido realmente es uno de los más grandes monumentos de arte de la historia, de lo que es capaz el ser humano, de lo que puede hacer una mente y unas manos. En un mundo donde el arte escasa, o como dice Bukowski en uno de sus relatos cortos, “y dios cruzado de piernas dijo hay mucha poesía, pero pocos poetas” cuando volveremos a ver una obra creada de tal magnificencia, que se vuelve parte de un ecosistema, para ser un marco de perfección al sensible ojo humano. Quedan pocas estructuras que te quitan el aire y llenan tus ojos de nostalgia, como si robaran una parte de tu alma para complementarla en ese lugar, y te sientes parte, sientes que es tu lugar. El mundo está de luto porque hemos perdido esta obra que nos recordaba que el ser humano es incapaz de lo imposible, que el arte se expresa de algunas formas incomprensibles en algunas personas, que ha nacieron natas para deslumbrar a los demás .

O como dice un amigo Ángela Loayza “Claude Grillo, superarlo ya” o como yo pienso si en ese momento hubieran estado Goliath, Broadway, Brooklyn, Lexington, Hudson y Bronx esto no hubiera ocurrido definitivamente.

Lukas y sus erecciones.

Los días de descansó suelo ver siempre a las mismas personas, Chalo Alejos, el Bryahan, Ram, Leo, Rocio, María, Angella y el gran Lukas. Este domingo tomamos hasta casi las cinco de la mañana. El ron era agua y deslizaba por la garganta buscando la forma idónea de llegar al hígado, para así matarnos en un futuro. Ya domingo en la tarde me toca trabajar, extraño los domingos dónde solo dormía y hablaba la con Lukas.

Suena que este loco pero yo sé que él me entiende, yo le digo oe Lukas, qué tal, siento que el responde bien Juanma, pero me cago de calor, puedes acariciarme un momento la cabeza, claro Lukas le digo, empiezo su pata trasera izquierda parece pedalear, rápido y cada vez más rápido, una prominente erección y un colorete sale disparado a contra tiempo, o Lukas que pasa huevon, somos varones, disculpa me emocione. Pasan así los días entre masturbaciones casuales y caricias.

Cuando suelo llegar en la noche siempre lo veo, empieza a saltar, mover la cola, y me dice que me has traído, yo le respondo que mi cariño incondicional, que duró eres huevon replica Lukas, vamos a darte una vuelta. Saludamos a García el vigilante, volvemos a la casa y cuando duerme conmigo sube a la cama, se pone a los pies y pienso que lo hace para quedar noqueado por el olor de mis pies.

Falta menos de una hora debo laburar pero antes quiero abrazar a mi hijo, y dormir un rato con el, me festeja como si no nos viéramos en años, me dice nos hechamos un rato, le digo que descansemos antes de irme a trabajar, pero sin nada de colorete, Lukas se acomoda y dormimos un rato, hasta que tenga que salir.

La loza.

Solo se que paso un dia entre semana no lo recuerdo bien, pero si ocurrió lunes o viernes lo tendría claro en  mente. Miércoles no, nadie recuerdo lo del medio. Solemos recordar inicios, también los finales, pero nadie recuerda bien que paso entre estos dos. Yo soy igual solo recuerdo cosas muy importantes, es más sencillo recordar el santo de uno de mis mejores amigos, que el de mis primas, por eso no recuerdo bien que dia era solo que habia decido caminar,  meter ese revolver a mi boca si, mi fiel acompañante, tabaco. Caminaba como zombie cabellos dándose contra mi frente, como quien se da contra una pared, zapatos empolvados , un pantalón negro que empieza a perder color, como el verano que va tomando tonalidades grises que anuncian que el invierno se acerca, mochila, el celular en la mano haciendo fuerza con la entrada del auricular porque esta jodida. Caminar es lo mas interesante que hago, siempre descubro cosas nuevas con el simple hecho de girar la mirada, lo que descubrí no era algo nuevo, siempre estuvo ahí, no fui colonizador creo que si un soldado, hubiera querido ser yo quien entre arbustos encontrara Macondo. Di el primer paso y se encontraron en la puerta del alma, la nostalgia, tristeza, alegría, felicidad, rabia, pena, gloria y un sin fin de emociones. Mi primer paso fue temeroso, los pasos cedían camino, pero ninguno quería ser el primero en pisar el césped, el cigarro sin darme cuenta ya estaba consumido.

Era aquella loza deportiva que primero fue de cemento, donde con los amigos lidiábamos las mas duras batallas por cincuenta céntimos por cabeza, el pequeño dinero era lo de menos lo importante siempre fue ganarle al barrio de enfrente, hacer goles, gritarlos, festejarlos, los amagues, los caños, huachas luego de tremenda humillación la gente gritaba “ohhhh” y uno que se emocionaba quería seguir sorteando rivales, hasta que encontrabas con el mas grande del otro barrio que era el defensa, la única forma de pasarlo era un regate veloz, pero si el sujeto te ponía la pierna primero estabas frito.
No todo era entre niños o chiquillos, un tiempo despues de que nuestros derrotados aumentaban en numero decidimos probar con cinco o seis años mayores, y mierda, no nos amilanábamos, corríamos de igual a igual, pateábamos de igual a igual, si habia que pelear íbamos a intentarlo. Las apuestas subieron a un sol, ahora si entre seis tomábamos una gaseosa hablando del partido, recuerdos, golpes.

Un tiempo despues nuestro grandioso alcalde Miyarata decidio volver el cesped, sintetico. Eramos más grandes y casi no habian partidos amistosos ya. No importaba el rival se dejaba el alma, corazon y piernas. Yo que en lo personal me encargo de defender me llevaba aquellas heridas orgulloso a casa, desde la rodillas al talon, arañones, huellas de zapatillas,  hilos de sangre, chocando con las medias, pero eran nuestra muestra de haber dado todo, heridas de guerra que uno orgulloso cargaba consigo. A veces no siempre se ganaba, ahora que era cesped venían rivales de barrios lejanos, tratábamos de jugar contra el que se veía fuerte para chocar, correr, defender, gritar. Las apuestas iban subiendo a cinco soles por cabeza, pero cambiamos las gaseosas por cervezas, y los piqueos por cigarros. Los sabados de fulbito en la noche, mutaron su esencia a sábado de tomar con los amigos, siempre en la casa de alguien comentando la semana, todos eran mas grandes, trabajo, universidad, y era al parecer mas sencillo sentarse a tomar, que ir por el balón. Los domingo en la noche de fulbito también mutaron a  cigarrillos por la noche, para hablar de un algun partido de fútbol que transcurrió en la mañana. Los días entre semanas eran para estudiar, trabajar, en la noche ver alguna chica, y asi fue cambiando todo.

Estoy entrando a la cancha, antes, prendo otro cigarro apago la música y me siento en las gradas, sonrió parezco un orate, siempre hay que sonreír por los recuerdos. La nostalgia me corta la yugular, para entrar por ese orificio a mi cerebro, para traerme a modo de película antigua los momentos que pasamos con los amigos en aquel loza. Estoy bajando peldaño por peldaño con un gran suspenso, imagino detrás la gente antes del partido, en aquel lugar se juntaban los maleados del barrio, hacer porras, reír y fumar algo de marihuana. Llego  al cesped lo recorro lento mientras recuerdos invaden mi mente, camino hacia el centro, me tumbo para ver su forma de coliseo cerrado, sin que filtre la luz de luna o estrellas, la nostalgia se apoderado de mi hoy, creo que ha pasado una hora recordando aquella bella parte de la vida, cuando la felicidad era seguir un balón, reír con los amigos, y tomarse una gaseosa donde el tío huevo.

aaaaaa

5800 segundos

Yo calculo que ese es el tiempo que tengo para pasar contigo, por tu trabajo de oficina y el mío de esclavista. Los tiempos no coinciden tú tienes fines de semana para el reposo, y yo, días entre semanas que los uso para pensar como será cuando te vea. Acabo de llegar a tu condominio nos vamos aaasentar a las escaleras, parecen que nunca se acaban, nos sentamos me pides que te cuente mi semana, no hay mucho que contar, los cigarros que fume, los libros que leí, los poemas que trate de hacer usandote de inspiración, mis planes de volver a la universidad, nada muy emocionante en mis 23 años. Quiero escucharte a ti, de como lías con el día a día, de tus arranques qué hablas mucho, y luego dices hablamos mañana ahora no estoy de humor, quiero saber qué has comido, si comiste, qué soñaste, qué pensaste, que te robo un suspiro por la calle, cuántas veces alzaste la mirada al cielo, para observar las nubes moviéndose contigo, que te hizo enojar, como caminas aunque en verdad pareces flotar. Estoy mirando el reloj, pero descuida no es que me quiera ir se que estás cansada y necesitas descansar, quedarán 2900 segundos. Empiezo agarrarte las manos, y me miras como diciendo que haces, pero en lo profundo de tus ojos refleja un no me sueltes, te beso lento y pausado, para que tus besos duren una eternidad y cuando separó mis labios de los tuyos, sonríes fugazmente como las estrellas esas que nadie ve, y luego haces un comentario para cambiar de tema. Haces muy bien de mujer dura, y yo hago muy bien de quien pierde el suspiro y solo lo recupera el aire de tu boca, oh olvidé un detalle, cuando recién te vi abraze fuerte y te cargue, tus piernas se sujetaron fuerte a mi cintura, como si dijeras abrázame más, te de di un beso cortado como el café con leche. Ahora sí sigo, me cuentas qué has saliste el fin de semana que estabas ebria y que el mundo bailaba al rededor tuyo. Algo que nunca sentí es esa confianza de que alguien no te fallara y solo lo siento de ti, todo esto parece haber pasado en 100 segundos, pero también es hora de que me vaya necesitas dormir y yo necesito soñar contigo.

Las despedias empieza hacer tediosa, dices que te da risa como digo adiós, debes tener razón porque si siempre digo que si te vieras cómo te veo, entenderías todo, pero también me imagino mi cara al decir adiós una sonrisa enorme acompañada de melancolía, porque ahora solo tengo las fotos que en las noches se juntan con alguna canción de Marwan, para hacer de ecosistema perfecto, en el cual pueda desarrollar estos momentos donde detallo o trato de detallar, todo, si todo, tus labios, tu mirada, esa cola de caballo que te haces que me vuelve de loco. Mientras camino a casa pienso en cosas qué debo decirte pero que callo por miedo, viajaré que haremos, como vieremos juntos, como cuídate tus sueños, y como te prepare el café en las mañanas, a cambio no piso mucho, solo que me sigas mirando desnudando mi alma, sin quitarme el corazón de mis manos, y que me regales un buenos días que se disfraza de, hoy será el mejor puto día de tu vida anda y demuestrales, eso es todo.

Estoy por entrar a casa, suena el celular, “llegaste bien” preguntas, respondo a duras penas que si, pero es el mejor hincon anímico para estos días, dónde te has vuelto mi paz, mi tormenta, mi desvelo y mi más grande anheló.

Sabes solo odie algo de hoy el maldito reloj, como mierda puede pasar tan rápido cuando te veo y tan lento cuando te tengo, debo buscar la forma y la encontraré, para que esos 5800 segundos se vuelvan 5800 meses a tu lado. Dije que eras una tormenta, pero eres un torbellino que arrasa con todo, dicen que dentro de él nada pasa solo hay que saber aguantar el golpe, hay que saber aguantar, respetar, tolerar, escuchar, y una vez logrado eso estaré dentro del torbellino que dará locura, di mucha locura, un beso robado frente a los cucufatos, un abrazo fuerte frente a los infelices, gritos en la calle de locura, cuando todos callan por miedo y miradas a la luna que solo ella sabrá guardar nuestros secretos.

Para: M. D. J.

De: J. M.



Tres patines.

Carajo viejo! Juan Manuel, Juan Manuel, no Juan Gabriel! Le repetía esto a panchito pero daba igual ya estaba muy viejo, sordo, pero no parecía haber perdido el sentido del humor. Tendría que recapitular con la poca información que tengo pero va Masó menos así.

Hace mucho tiempo en Cuba nace, Francisco Armando García Rivera Gutiérrez, hijo de diplomáticos, cuando nació era delgado, pálido, cabello castaño oscuro y unos ojos curiosos. Por la condición del padre conoció y viajó muchos países, estuvo en Europa, América, y un poco de Oceanía. Cuando llegó al adultez, su padre obtuvo una nueva tarea diplomática en el país inca.

Aquí Francisco cómo prefería que lo llamen, conoció a Gabriela una Piurana de piel canela e instantáneamente se enamoró. Tocaba turno de volver a la Habana, pero el amor venció esta vez, su padre enojado al ver que Francisco iba a quedarse en Perú decidió llevarse un muchacho de acá y pasarlo como su hijo.

Francisco qué pasó a ser panchito bautizado así por sus nuevos vecinos de Barrios Altos tuvo nueve hijos, se separó sigo teniendo hijos por aquí por allá.

Cuando tenía edad para acordarme de cosas conocía por primera vez zapallal, era como irse de viaje el camino parecía la montaña rusa, y por parte era el Sáhara todo arena cuando llegamos vi un hombre de mediano y ahora que me acuerdo de Bukowski, podría decir que tenía unos ojos hermosos. Me di cuenta que la pareja de mi tía decía “pancho tú no eres tres patines” mis tías y mama explotaron de risa, yo no entendía el porque “jajajaja calla gordo de mierda, no sé cómo entras en ese pobre carro” le dijo a Denis, todo era risa en zapallal aunque aquel hombre delgado, me quedaba viendo y me dijo, tú eres guapo porque has salido a mi, yo replique que no, el era guapo porque se parecía a mi, todos se rían y panchito tambien. Después de mucho tiempo panchito enfermó y pidió un acto de clemencia, que lo acepten en la casa que había comprado en Chorrillos con sus, con sus primeros hijos.

Ahí y con la mente más activa, le hacía preguntas como desde qué año fuma, el me dijo desde los quince años, que había estado con muchas mujeres, que conocía muchos países, se estaba quedando ciego o ya lo era creo, los últimos días me cambio de nombre Juan Gabriel por Juan Manuel, yo le decía ya voy viejo, tienes un cigarro, era imposible ver esa escena tan delgado, pero muy hábil para prender un cigarrillo cada bocanada, parecía un viaje al pasado, una sonrisa triste que acababa en palabras entrecortadas por el humo.

Un día se levantó llorando diciendo que en sueños una de sus nietas le dijo, abuelito, abuelito, ya tenemos que irnos ven, y cuenta que salieron alas y se alejó al cielo. El repetía y lloraba, mi abuela decía que era su arrepentimiento pero panchito vivió bien, y murió como quería antes de dormir bebió su café que no podía dejarlo, y su cigarro el último que pude ver cómo lo disfruto.

Me hubiera gustado escuchar más historias de Celia Cruz, de la reina Isabel, de Australia, de países que conoció Panchito, una persona que vivió a sus anchas, y que al final se reconcilió y pudo descansar en paz, el cigarro que viene es por ti Panchito.

Espero algún día botar tus cenizas al mar como siempre quisiste, para que regreses nadando a Cuba panchito.

Ahora entiendo el parecido con tres patines.

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