Una cama pequeña.

La cama nunca fue grande, de por si era pequeña y hay no entrabamos los tres, ella, yo y nuestro amor. Este ultimo ocupaba la mitad de la cama mientras me ella empujaba al abismo, yo quería caer sentía que una vez en el fondo no habría forma de llegar arriba, me quedaría atrapado en su amor sin salida.
Mi mano flotaba y las yemas de los dedos rosaban en el suelo como buscando el paraíso, pero el paraíso estaba allí mismo en esa mitad de cama, mientras el amor nos empujaba a volvernos locos, a renunciar los ligeros atisbos de corduras que aun nos mantenían razonables, a nuestras defensas, a nuestra fe, a navidad, a pascua, a los años suicidas y solitarios, a los lugares comunes, a cualquier lugar que carezca de luz, de colores.

Definitivamente ya no había vuelta atrás, ya no existía la forma de renunciar a ese mundo de arcoíris, sublime, bello y perfecto. Pueden pensar como a la ligera escribir la palabra “perfecto” pero eso era, era perfecto, no encontramos celos, dudas, inseguridades, debilidades, temores, solo encontrábamos un camino no tan recto el cual debíamos de zigzaguear, para llevar a cabo nuestros planes, nuestros anhelos, sueños, ilusiones y un futuro no tan precario como el presente, lo siento me volví a salir del tema, continúo.

Debíamos buscar la forma de pasar la noche nosotros tres, sin que uno abrume más al otro, así que empezamos a jugar como niños buscando formas en las estrellas, haciendo cosquillas que terminaban en caricias, leyendo un cuento sin sentido para reírnos ahí a las dos de la mañana, mientras el mundo dormía y muestro amor empezaba a despertar.

Pero era tarde ya, así que cogimos al amor cada uno de un lado y lo pusimos en el medio, lo nos abrazamos tan fuerte que termino una mitad en cada uno y con eso éramos completos. Ella no era o es mi media naranja o mi naranja completa, ella es, solo ella y ya, porque aprendí tarde que los miedos no se van a menos que nosotros mismos lo botemos, que las dudas no se van a menos que confiemos en nosotros mismos, y nadie, nadie complementa a nadie solo somos dos personas abocadas a sentir desde la punta del dedo hasta la punta del cabello, a compartir experiencias que nos hagan mejorar, crecer, reflexionar o pensar para que de esa forma podamos hacer las cosas bien, con los fantasmas encerrados en cruces, las penas ahogadas por la risa y el amor destruyéndolo todo como un huracán, violento, salvaje, perfecto.

Así que luego de hablar tanto de sueños y de cosas que uno espera en el futuro, de monstruos del armario, de penas, de batallas perdidas pusimos al amor en el centro y nos dimos un poco, ya no éramos tres, ya no éramos mitades, éramos dos la cama seguía siendo chica, y nosotros aun mas chicos por el amor que salía de los poros y morían en los labios.

Vidas entre millones

Todos los te quiero que te diré, tendré susurrarlos de la forma más baja posible por que la vida, cuando escucha alguien tan feliz se enfrasca en querer llevarse esa alegría. Te amare en secreto, para que el viento que acaricia tu cara no me envidie, para que el sol que ilumina tus ojos no me odie, para que el agua que rosa la comisura de tus labios no me aborrezca.

Aprenderé amarte en silencio y no porque no quiero que todos sepan. si no porque a veces la envidia toma forma de personas, haciendo heridas invisibles en el alma que no duelen en el momento, pero duelen, siempre duelen.


Inventare una forma de gritar silenciosa donde mi voz se ahogue en tu mirada, o te mirare de una forma tan fuerte que mis ojos saldrán de sus cuencas y explotaran, caminare a tu lado sin tocarte la mano por que nuestras almas ya están juntas, no necesitare tu corazón o tu el mío, porque ya nos tenemos. Llámenme loco, orate, desquiciado, imbécil incluso si quieres, suicida, Sin embargo es imposible que sea la primera vez que tu y yo nos hayamos visto, en está vida y en tantas otras. Debo admitir que ahora cuesta algo y no es tan sencillo como creí, pero si ya hemos estado antes pasando problemas y de más, esta vez lo volveremos hacer.

De verdad llámenme un puto loco, pero eso es lo que siento que no es la primera vez que tu y yo nos encontramos, que miro esos ojos, que beso esos labios, que siento esa piel y tengo esta paz. Que habrá pasado antes habremos sido agentes de la KGB, judíos, guerreros, animales, desconocidos, no lo sé, solo se que al fin y al cabo siempre volverás a mi como yo a ti, en esta vida y en las que tengamos que vivir.

Entonces susurrare mas bajo aun, para que la vida no se entere que esta no es la primera vez que dos personas están a punto de morir de felicidad y nos mande el apocalipsis, aunque si el mundo se acabara serías mi ultimo y más bello paisaje.

Y es así hay vidas entre millones y otra vez, en no las mejores condiciones nos volvemos a encontrar, mi amor.

Las jirafas vuelan

-Ya entonces las jirafas vuelan?
-Uhmmmm no lo se, pero si tu me dices que vuelan yo te creo.
-Y los cerdos?
-También vuelan si tu lo dices.
-Entonces vas a creer ciegamente sin ligera sospecha en todo lo que diga? O eres estúpidamente ingenuo o increíblemente valiente.
-Me quedo con lo primero realmente nunca supe pelear por algo o enfrentarla de una forma valiente.
-No digas eso, te ves buen chico. A la simple vista pues si, creo que no estas muy bien de la cabeza, sin embargo pareces buena persona.
-Gracias, no se si trataste de alabarme o decirme loco, o que no importa que sea algo estúpido pero gracias.
-Jajaja no quise decir eso, eres inteligente o eso parece y tienes una mirada triste, nostálgica o algo por el estilo. Te falta algo en tu vida?
-Uhmmm me falta todo y nada.
-Pues todos tenemos todo y nada en la vida es cuestión de perspectivas creo, o me estoy volviendo ingenua como tu.

Y rio muy fuerte, tanto, que callo los grillos que hacían un concierto magistral a la luz de la media noche, los autos aun se movían por la quimera, los bares soltaban su bulla mezclada que era una horrible melodía para cualquier oído, pero por un segundo su risa apago la ciudad y la convirtió en colores vivos, sinceramente a mi no me gustan los odio, no me gustan mucho las cosas felices.

Lo importante es que ahí estábamos, dos desconocidos que se conocían tan solo unas horas antes, que con el valor del alcohol cruzaron el primer umbral cumpliendo el camino del héroe, despojando la vergüenza y el temor a no corresponderse. Para ese entonces los grillos aun cantaban y esa noche aun seguíamos vivos, aun las jirafas volaban y el cielo aunque lo odiará era hermoso de colores.

Un tipo realmente malo

Era el quinto asalto, estaba ahí parado con la ceja ya reventada y el labio inferior izquierdo sangrando. Nunca supe como llegue acá me hice una fama de un tipo duro que aguantaba golpe, un promotor de boxeo me dijo que podría probar suerte en peleas más serias así que termine aceptando, lo que siempre me pregunto es que si el timado fue el o yo, bueno es lo de menos.

Desde que tenía ocho años tiempo vomitaba todo el santo día entre dos o cinco veces al día, ahora pienso que todo eso fue para abandonar la bondad que tenía dentro de mí. No los voy a engañar soy un deleznable hijo de puta, ladrón, alcohólico, mujeriego, ladrón, abusivo y bueno me faltan más adjetivos. No creas que soy Hemingway el bastardo sabía escribir y pelear yo hasta ahora no se para que soy bueno. Prosigo, así paso mi niñez volviendo más hijo de puta, más fuerte, más vil y más cruel. Abandone el colegio, mi casa y cualquier persona que pudo haberme mostrado un ligero afecto. Tenía veinticinco años y vivía en Lima una maldita Quimera que se traga siempre al débil, y yo soy un tipo duro.

Gran parte de mi adultez me entrega a peleas sin razones, en bares, en tiendas, en alguna fila, en la calle, la liaba donde había algún tipo con el cual parecía tendría una gran pelea. Los golpes que yo daba eran débiles como las rosas, sin embargo aguantaba y era duro como su tallo, yo era el tipo que recibía golpe tras golpe y solo decía vamos hijo de puta es todo lo que tienes?

Pase mis años lúgubres en algún cuarto de hotel con dinero que robaba siempre de por ahí. Me había conseguido una fama también que si querías darle una paliza alguien busca a Carlo el es el tipo, me buscaban me golpeaban y una vez cansados los reventaba en el suelo hasta dejarlos semi muertos, nunca mate a nadie, pero tampoco me faltaban ganas, mi único miedo de ir a cárcel era de que no conseguiría alcohol y joder, eso si que hacía temblar cada fibra de mi mal trecho cuerpo.

Así que ahí estaba un día en el bar de siempre y entre dos tipos empezaron a golpearme hasta que se cansaron, lo siguiente que pasó es que los golpee a ambos con una rabia y furia irracional mientras lo disfrutaba, carajo si que lo disfrute. No se volvieron a levantar un tipo en traje se me acerco y me invito un trago, era trago gratis así que no había ningún problema, sin embargo se que las personas, todas las putas personas en el mundo, actúan o te ayudan esperando algo a cambio.
Venga que quieres le dije, me ofreció volverme su peleador me dijo que tenia madera y parecía un animal. Le pedí que me explicara un poco más y accedí.

Pasaron algunos meses, iba derrotando tipos de lugares más chicos a cada vez más grande hasta que mi nombre se hizo conocido “la maquina” mi representante me dijo que había arreglado una pelea para el cinturón de peso mediano, si llegaba a la final fuera de perderla me dijo que el dinero era muy bueno, solo respondí que esperamos.

Los cuatro primeros rounds el tipo me masacraba yo era un animal pero el bailaba ballet no podía seguir sus pasos y me atinaba golpe tras golpe, estaba por ceder. Mi entrenador gritaba no me jodas aguanta maldito, aguanta, me dio un muy buen derechazo donde solo incliné una rodilla y así acabo el cuarto round.

Ya lo tienes animal aguanta un poco y dale con todo lo que tienes decía mi entrenador, maldito infeliz como tu no eres el que recibe es fácil decir eso, el bastardo se mueve como una bailarina de ballet y sus golpes son como rocas, le dije. Me era el quinto asalto, estaba ahí parado con la ceja ya reventada y el labio inferior izquierdo sangrando. Venga hijo de puta le empecé hablar bajo para que el arbitro no diga nada, se me abalanzo como una bestia, ya no bailaba solo golpeaba. Dio cuatro golpes seguidos donde sentí una fuerza descomunal, en el quinto note una exagerada declive de fuerza en sus golpes así que me lance a él y di golpe tras golpe, le daba, uno, dos, tres, cuatro, en algún momento deje de contarlos hasta que el muy hijo de puta se desvaneció con rumbo al suelo, no hubo gritos ni alaridos, esta de más decir que era él, el favorito. El coliseo parecía un cementerio, la gente presente se quedo atónita y podía escuchar la respiración de toda la multitud, de pronto un grito descomunal como el sonido de las trompetas del apocalipsis retumbo el coliseo, por que, por que fuera de el favoritismo o las apuestas, estas mierdas querían sangre y una buen pelea, obtuvieron las dos clara esta.

Así que pasaron unas semanas y fue por el titulo, esta claro barrieron el suelo conmigo, me dejaron dos días inconsciente. Mi representante fue a veme y me dijo que tenía prensa, mas peleas y contratos. Que te joda un perro le dije, quiero mi dinero yo me largo, lo que me dio alcanzo para vivir abultado por algunos muchos años, me consigue una buena chica, fuerte como el fuego y de carácter pasivo como una pluma, pero tranquilos nunca fui un hijo de puta con ella o la golpee, hasta ahora pienso si tener hijos o no, ahora vivo como siempre quise jodiendo, sin ver gente, y con mi bella dama en mi pequeño departamento donde solo hay silencio.

Un día en un bar conocí un tipo que había visto la pelea, me dijo que me anime a contar mi historia que podría obtener un buen dinero sin hace mucho, y eso hice. Entiendan algo no hay moraleja esta vez, el mundo no es de los buenos o los justos, el mundo es de los fuertes hijos de puta que aguantamos y yo creo que se dividen en dos tipos de personas, todos somos o buenos hijos de putas o malos hijos de putas, no me jodan con sus consejos morales malditos hipócritas, soy un mal tipo, alcohólico, abusivo, fui ladrón y cosas peores que ni en tus peores pesadillas rondan. Al final obtuve sin esforzarme mucho demasiadas cosas, por que los malos, crueles, viles y peores personas también y no siempre, pero nos salimos con la nuestra.

cuando todo parece normal

Los tiempos son violentos, una frase ya escuchada a través la nueva realidad en la cual vivimos. Hace tiempo no veía mis amigos necesitaba echar unos tragos, fumar un poco y reírme que es casi la mejor terapia para cualquier mal.

Así que estábamos ahí el sol golpeaba fuerte a pesar de ya estar en invierno, bueno al parecer parece que es otra mera ilusión transitoria como todo en esta vida. Moríamos de risa, contábamos esas anécdotas que a pesar de contarle mil veces siempre arranca alguna sonrisa. De pronto, sorpresiva como siempre subió la roci (Mi mama) buenas chicos, buenas, no le van a servir un vaso a su tía carajo? las risas estallaron y le dije a Leo sírvele huevon. Empezo a molestar a mi mamá con el tema que los temas se le ponen los pelos de puntas “las drogas” Leo jodía y jodía roci diciéndole, pero tía armamos un wiro, prendemos un tronchito o hacemos un queque con harta grifa para estar high, mi vieja acostumbrada a este humor respondió como solía hacer, ya Leo déjate de huevadas que vas a sacar la hierva y te la voy a meter ya sabes por donde.

Se me prendió el foco ahí en el cuarto piso, con un vaso de ron en mi mano y cigarro en la boca le dije, roci aguanta, tu estas muy prejuiciosa carajo, criticas mucho y no sabemos como es la cuestión, te voy a contar una historia y luego decidirás si la marihuana es mala o no.

Saque un libro que se llama “yo no quería escribir cuentos solo quería conocerte” escrito por Pierre mi profe que tuve alguna vez de géneros literarios, el prospecto adecuado por el cual me inclinaba yo si alguna vez llegaría a la docencia. Le enseñaría a los chibolos amar la lectura que no hay nada más bello que una buena historia, me estoy yendo del tema perdón, pero como dice Edward Bloom en Big Fish, una buena historia a veces necesita salir un rato de la linea por otra más pequeña. Bueno elegí el cuento de las “gemelas torbellino” dos hermanas que fumaban troncho a lo pendejas, y su vieja, la tía torbellino, les cagaba el viaje y las hacía bajar de su unicornio verde. Un día una le dijo a su mamá, mamá no puedes estar hablando tanta huevadas de algo que no conoces, y el tema es que la vieja aprovecho en meterse un wiraso con sus hijas, fueron al cine la tía se empujo una cancha con refil y luego de su gran sueño le dijo a sus hijas, esta huevada no hace nada, y una de ellas le respondió claro pues mamá eso hace la hierva, comes rico y sueñas rico, “ah chucha” dijo la tía torbellino.

He omitido muchos detalles sinceramente, pero ahí estábamos todos cagandonos de risa, mi vieja diciendo cada diez segundos una vez que acabe el cuento, manuel cállate mierda, porque estas bromeando ¿no? yo le respondí que no, que cada uno de mis amigos ahí presentes había fumado alguna vez, y ella siempre repetía que buenos chicos son, de su casa tranquilos y así.

Mi vieja entendió el mensaje creo no le dijo que soy un fumador compulsivo de marihuana que fuma diario para estar “bacan, chevere o como quieras llamarlo” si no que cada dos meses me gustaba meterme un wirito, luego ver alguna película y echarme a dormir. Creo que capto el mensaje creo, el trago, mis amigos, me dieron el valor para confesarle eso a mi roci que siempre le quería decir, que soy un consumidor moderado de la fruta de la tierra, de lo natural, de mery jane, de maria juana como le quieras llamar, y saben ahí durante ese día todo parecía normal, el mundo no estaba en la mierda, éramos felices y no importaba nada más, no importaba nadie más, no hubiera cambiado ese momento por nada del mundo.

Cuando todos se fueron y yo ordenaba las cosas mi vieja subió y me dijo, haber si luego me cuentas otro cuento hijo me he reído bastante mucho y me gusto( ella detesta los libros) yo le dije que claro que me encantaba la idea, sin embargo antes le dije y si mejor prendemos un wirito y me dijo oye conchatumare.

Los pájaros en la mañana.

Nunca fui el tipo más guapo sentado en el bar, tampoco el más listo para hablar, menos inteligente. No puedo hablar de libros he leído 4 o 3 en toda mi vida y todos de contenido de auto-ayuda, definitivamente no me gustan las competencias donde los hombres sacamos nuestros artilugios para agradarle más a la mujer en cuestión, para llevarla a casa con mamá, a la cama o al mismo infierno. Me repugna la simple idea de pensar que conseguir una chica debe ser una competencia con 3 primates más haciendo las mejores caras, sonrisas o invitándole el trago más caro. Soy feo, tengo los dientes amarillos por tanto fumar y estoy quebrado.

Las pocas veces que he tenido suerte en ese ámbito es porque encontrado una loca que esta conmigo sin saber el día, porque me emborrache tanto y no se donde acabe, pero las cortinas eran azul y la cama olía mal. Con prisa salía con lentes de sol. Nunca dejaba numero detesto que el encuentro deba repetirse, como se los explico, no me gusto lo más mínimo y es por eso que dudo que alguien me pueda gustar un poco al menos.

Pero no me mal entiendan. Las pocas veces que puedo asistir a las reuniones donde todos cuentan que bien le va, que trabajo tienen, que coche se han comprado o que maestría están siguiendo yo brindo solo en un rincón en la oscuridad, siguiendo atento toda la danza del enamoramiento y rio como un desquiciado al ver caras nerviosas, caras que quieren decir no, manos nerviosas o a veces el campeón se despide de sus amigos y sale de la reunión con la chica que lleva puesto su abrigo de él. En ese momento los amigos alardean y dicen “eh que machazo, que tipazo” pero no paremos ahí, ahora pasa también con las mujeres y como les digo esta bien, cada uno vive su vida de la puta forma que más le plazca, yo he robado una botella del bar me estoy dirigiendo a casa, me canse de sonreír, me canse de hablar con gente que no le importa tres octavos de mierda que hago con mi vida.

Así que estoy acá sentado en la cama mientras bebo, abro la ventana para que el aire de la madrugada acaricie las cicatrices, la barba y menee mis cabellos. Ya esta, está noche hay trago gratis, historias que contar y la bóveda azul empieza a cambiar de tono a uno más claro y cantan los primeros pájaros, no puede ser un día tan malo si cantan los pájaros.

¿Hacía donde?

¿A donde vamos? Bueno acá no esta la respuesta, veras, ni yo mismo ahora se a donde me dirijo, sin embargo el viaje sigue siendo hermoso a su manera, si lo se, si hay algunos capítulos muy tristes y desgarradores. Si te digo tal vez si pudieras cambiar algo se que lo harías, yo lo haría, compartiría más tiempo con personas que no están y demás, me estoy alejando del camino perdón.

No te preocupes si sientes que andas a la deriva o que si flotas en un lago de colores a ritmo de una canción pop de Jack Stauber, hay personas que encuentran el camino muy rápido y otras donde me incluyo yo nos lleva tiempo, pero pongamos la mejor cara y sigamos un paso a la vez, a veces faltara imaginación, fuerzas, ganas, inspiración, amor o que se yo lo que te motive a ti. Al final hay algo para ti no se que es la verdad no se será algo grande o algo pequeño al fin y al cabo será efímera como al vida misma, pero cuando llegues lo sabrás y veras que todo lo de atrás solo fue el camino largo y tendido.

¿A donde vamos? Pues no lo se, la felicidad puede ser el cuerpo de una mujer u hombre, un buen trago, tu familia, tus amigos, lo que te llene. Ahora me siento bien no se si feliz, aunque alguien dijo una vez ahora soy moderadamente feliz y me basta, no se si me basta ahora pero que bien se siente.

El Comandante Fernández

Relato corto.

Soy de esas personas que realmente se distraen con facilidad, sin embargo, en cada reunión familiar que estaba el comandante Fernández era imposible que mi atención, o la de todos no este puesta en él. Cabello corto estilo militar, una quijada puntiaguda y unos ojos pequeños como canicas que parecía te perforaban hasta el fondo de tu ser.

Las reuniones de navidad, de fiestas patrias y de cumpleaños del abuelo Ricardo siempre estaba ahí, a pesar de que supuestamente habían estado juntos en la guerra el comandante se veía mucho más joven que el abuelo, siempre sabe que decir o es inevitable que no te caiga bien sin embargo, la paz que usual de las reuniones se vio afectadas por el comentario de un tío, “hey comandante usted como esta muy joven para su edad no” todos rieron pero al fondo el abuelo estaba serio como si la broma fuera una falta de respeto, el comandante solo mostro su sonrisa y veinte minutos después se fue, alegando que mañana seria un día muy ajetreado y tendría que levantarse temprano, miro al abuelo le sonrío y le dijo Ricky nos vemos pronto cuídate, adiós Fernández replico el abuelo.

Luego de la partida del comandante el ambiente se sentía tenso en la reunión, o bueno eso sentí yo, el abuelo dijo que iría a su cuarto a descansar a pesar de ser su fiesta de cumpleaños. Yo tomaba unos vasos más de licor era el nieto numero cinco, con mis veinte años así que ya no era un niño y me daba cuenta de ciertas cosas. Me adentre en la casa del abuelo, todos los pasadizos estaban llenos de figuras de santos, cuadros, estampitas, velas y muchas cosas religiosas. Recuerdo que alguna vez mi mamá me dijo que le sorprendió el repentino fanatismo religioso de su papá, cuando siempre fue ateo empedernido, pero ella decía que era la guerra, que hacía que los hombres busquen la redención de sus actos frente a dios.

Mientras más me acercaba al cuarto del abuelo se podía escuchar de lejos, “ no carajo, no em vas a llevar, todavía no me vas a llevar carajo” la música de la sala evitaba que el ruido llegara porque definitivamente el abuelo gritaba mucho, veía una figura al frente de mi abuelo como una sombra que le decía uno de tus hijos rompió el pacto y ni tus estampitas te van a salvar ahora Ricky jajajaja.

Entre sin avisar golpeando la puerta y gritando abuelo “¿estas bien?” pero, ya no había sombra ya no había nada solo mi abuelo con los ojos tristes, los ojos más tristes que vi en mi vida, Marco hijo no entres así pues carajo hijo, me dijo yo solo le dije que la bulla y los gritos me hicieron preocuparme y que creí que estaba con alguien más.

Si Marco hijito, no estaba solo, estaba con el comandante, mi mirada como perplejo debió de verla el abuelo que cerro su oración diciendo no te voy a contar nada carajo crees que estoy loco seguro, le dije no, no abuelito cuénteme porque en este punto más que creerlo loco o algo sentí una inmensa curiosidad porque la voz que escuche si era la del comandante Fernández….

Me dijo que durante la guerra el abuelo estuvo a punto de morir y que empezó a gritar que algo o alguien me salve por favor, no quiero morir no así. Apareció la figura de un hombre joven diciéndole yo te puedo salvar Ricky, pero que me darás, mi abuelo asustado le dijo te daré lo que quieras, pero quiero vivir, esta bien en cinco años vendré por ti, el hombre le toco la frente a mí abuelo y este solo recuerda despertar en una cama de hospital que los enfermeros le dijeron que, durante la guerra, había sufrido de un coma sin explicación.

Mi abuelo conto los días desde aquel encuentro con ese extraño soldado hasta que pasaran los cinco años que le dijo, lleno su casa de estampitas y cualquier cosa religiosa que encuentre, porque creía que el bien o un ángel no le pediría su alma para salvarlo, cuando pasaron los cinco años luego el comandante Fernández llego a la casa presentándose como tal pero, no podía entrar a la casa había todo un círculo de sal alrededor, y este solo rio fuerte diciendo Ricky, Ricky hagas lo que hagas tu y yo tenemos un trato y vengo por mi parte te di cinco años es hora de tomar lo que me pertenece, el abuelo le suplico que no, que no quería morir aun que se sentía fuerte y ya tenía dos hijos que hagamos un nuevo trato, Fernández sonrió, Ok Ricky vamos hacerlo divertido me tendrás en tres fiestas al año, estaré con tu familia y te comportaras como si fueras mi amigo y te salve de la guerra, aunque bueno eso si paso jajaja, si alguien de tu familia empieza a preguntarme cosas de mi pasado les diré quien soy y me los llevare, pero si alguien pregunta mi edad, esa noche vendré por ti, y si hay sal en la puerta me llevare a todos tus hijos, ¿tenemos un trato? Mi abuelo dudo, pero le dio la mano a Fernández quien sonrío y solo dijo pues nos vemos en navidad mi amigo mientras se alejaba riéndose.

Marco hijo, mañana ese chuche su madre me va matar, y no, no puedo hacer nada evitarlo si lo vuelves a ver tienes que decirle que el trato fue complido según las condiciones y que tiene que dejarlos en paz, mi vista estaba media perdida, pero mi abuelo me decía carajo Marquitos prométeme que lo harás, si abuelo, si lo hare. Me abrazo de una forma tierna como nunca y me dijo que cuide a mi mamá que quizá algún día nos volveremos a ver, que cierre la puerta al salir, pero antes de irme me dio un crucifijo y me dijo nunca te lo saques así no te va joder esa mierda de Fernández.

Termino la reunión y todos nos fuimos mi mamá me pregunto por el abuelo dado que me vio dirigiéndome a su cuarto, le dije que solo se sentía cansado. Al llegar a casa no pude dormir, pero no fue hasta el día siguiente que mi mama soltó un vaso y hecho un grito ahogado al cielo, no mi papá no, mi papá no, Marcos el abuelo murió.

Me entere por mi tío Julio quien fue quien le pregunto la edad al comandante que al abuelo lo encontraron con un hueco en el pecho y con todas sus cosas revoloteadas, las imágenes, figuras, cuadros , velas y estampitas de santos todo había sido reducido a nada destruido con vileza, la policía dijo que era un robo con violencia y que por eso la casa estaba así que buscaban algo de valor y que lamentablemente esos malditos habían tomado la vida del abuelo de una forma brutal, pero yo sabía que no era eso, yo sabía que era el comandante.

Un año después del incidente estaba saliendo del metro cuando a lo lejos lo vi, era el comandante se me acercaba con su uniforme de guerra y aun más joven que la ultima vez, me dijo que me podía dar lo que quería si se lo pedio, yo solo le dije trato cumplido y le enseñe la cruz, una mirada molesta y esquiva era lo que salía de él, si me necesitas creo que ya sabes cuales son las palabras, venia a tocarme la cabeza fuerte, mientras más se acercaba más fuerte cerré los ojos y al abrirlo ya no estaba.

Unos días después murió mi tío Julio, al fin y al cabo si hizo alguna pregunta al comandante y también se lo llevo, dice su esposa entre lagrimas meses después de su muerte que tenía el mismo hueco que el abuelito en el pecho, pero no dijo nada para asustarnos, fue entonces que la familia empezó a recurrir a curanderos y esas cosas, aunque ya era tarde, el comandante ya se los había llevado y el trato, ya estaba cumplido a cabalidad.

Se llevaron los buenos días

Se llevaron los días llenos de risas, abrazos y alegría, en cambio nos dejaron los días largos, tristes, pesados los cuales en donde solo parece que las malas noticias es el golpe que esperamos para decir, listo acabo. Basta mirar el cielo por las noches y parece que ahora las estrellas están más lejos las unas de las otras, parece chiste ¿verdad? Pero no, no lo es, como si el mundo y las estrellas, el cosmo, la galaxia o la forma estúpida en la cual tu llamas al todo, también sabe la triste realidad de ahora, como si ya no quieran dar motivos para sonreír.

 Los abrazos aparecen fantasmas que rondan la memoria como si el calor fuera un tenue espectro que danza alrededor nuestro, que cuando queremos agarrarlo, cogerlo fuerte para no soltarlo no está, como si fuera eso, como si fuera nada.

Y también te dicen que salgas, que vivas, que no tengas miedo, pero ya a esta altura puedo apostar los rincones de mi poca cordura que todos ya hemos perdido alguien o conocemos alguien que ha perdido alguien, entonces cuando acabará esta mierda y podremos abrazarnos, besarnos, bailar, cogernos de las manos y esperar que la muerte venga del curso natural lento y a su ritmo, no como una carrera donde busca tener el mayor numero de almas, pero ya no hay nada es lo que tenemos, es nuestra nueva normalidad.

Me paro a un rato a observar desde a lo alto como la gente trata de seguir con sus vidas pese a todo, como si hubiera una esperanza. Llámame pesimista pero no creo que en mucho tiempo las cosas vuelvan a ser como eran, pero ni por error.

Los pájaros ya no cantan llámenme loco, pero yo lo siento así es como si hubieran arrancado la sonrisa de la gente, es como si se hubiesen llevado sus ganas de vivir, es como si se hubieran llevado los buenos días.

Ser feliz es gratis.

Y si estamos viviendo en un mundo, en cual nadie esperaba, donde la desolación y la incertidumbre es el pan del cada día. Las visiones del mundo postcoronavirus dejan postales que realmente nos hace estar agradecidos de tener un pan en la mesa, una techo en la cabeza, una cama donde descansar o cualquier comodidad que antes podía parecer básica, hoy parece un lujo. O al menos así es en Perú.

Estaba conversando con unos amigos mientras cada bocanada de humo parecía jalar el gatillo, y el humo era la bala que entraba. Hablábamos de todo, cualquier cosa que podía buscar un recuerdo feliz en nuestra memoria, para que se convierta al final e una sonrisa.
De pronto empiezan con esta historia, mi amigo un papá primerizo me cuenta que mientras venia a casa había un tipo en el suelo, con su hijo pidiendo limosna, y el niño de menos de dos años jugaba con una caja como si fuera un castillo, donde el protegía su reino de las inclemencias invisibles y salía airoso, balanceando su espada invisible en el aire mientras reía como quien descubre que es el amor por primera vez, mi amigo no podía dejar de ver, vio como una señora se acerco a darle un vaso con alguna bebida y el papa tomaba un sorbo y ha su vez el niño un sorbo mucho más largo, repitieron el mismo ejercicio dos veces más. No necesito decir que el hombre tenia un cara como si estuviera perdido en el desierto. Antes de calmar su sed, sabia que su hijo era lo más importante. Mi amigo me cuenta y me dijo que les invito algo de comer, que les prometió volver con ropa.
Él acaba de ser papá y me dice, y yo sintiendo que a mi bebe le falta, unas zapatillas más, o un juguete más o cualquier cosa mínima cuando el pobre niño no tenia nada, pero no recuerdo ver una cara así de feliz hace tiempo.

Nos fuimos y solo pude prender un cigarrillo más, mientras veía como el humo se bailaba con la luz de un farol haciendo una figura parecida al cosmos, pensaba lo sencillo que podía ser feliz y sin embargo ponemos tantas cosas o excusas, volviéndolo una faena complicada extremadamente difícil de alcanzar, nos concentramos en todo aquello que no tenemos y no nos damos cuenta de lo afortunado que somos por lo que ya tenemos, que ahí se esconde realmente la felicidad, en compartir con los nuestros, en reír, saltar, abrazar, jugar. Es tan sencillo que por ese mismo hecho creo que no la vemos, porque siempre cuando las cosas están más claras delante de nosotros es más difícil de verlas. Cuando no entendemos con una sonrisa puede ser el mejor remedio para alguien y pensamos que a lo mejor es que le falta un abrigo, una casa nueva, el nuevo celular, que se yo, Ojala todos fuéramos tan felices como ese niño buscando dragones en el aire, peleando día a día para rescatar a la princesa y aunque todo sea adverso saber que siempre, pero siempre, al final del túnel puede estar la salida y siempre por más oscuro que haya sido el camino siempre habrá un rayo de eso que llaman esperanza.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora